29 sept 2010

UTRERA 2021: Víctima de la huelga

Esta mañana, como cada dos miércoles al mes, debería haber salido a la calle el nuevo número de El Periódico de Utrera (del Grupo VOCENTO), debería, pero no ha sido así. 
Como sabes, todos los artículos de la colección "Quiero a mi batidora" los he ido publicando allí antes de subirlos a este blog. Y Ni que decir tiene que algunos han levantado más que polvo, porque de algún modo mucha gente se ha sentido directamente aludida, cosa que me congratula, he incluso insultada, cosa que no entiendo pero que en lo más profundo me congratula aún más. Pero como iniciamos un curso nuevo creo que es menester también tener nuevas materias, y se me ha ocurrido empezar con una sección a la que he llamado Utrera 2021. Siempre me ha encantado la ciencia ficción así que en esta nueva aventura he decidido unir mi pasión por la ciencia ficción, mi gusto por la especulación y mi mala baba, para ver si así seguimos concienciado un poco a algunos, y divirtiéndo al máximo. Pero ha querido la fatalidad que hoy la huelga no permitiera que viera la luz este nuevo divertimento, y cómo yo no estoy en huelga, aquí te presento la primera entrega de UTRERA 2021.¡Que pasés un buen día de huelga y no trabajes demasiado!





La princesa del pueblo 


Hoy, día 29 de Septiembre del presente año del Señor de MMXXI tenemos la obligación, y el gozo, y el tremendo orgullo de anunciar que; con motivo del fin exitoso del proceso de canonización de la otrora Beata Doña Belén Esteban Menéndez, ora Santa Belén Esteban, se oficiará el próximo Domingo, y por toda una quincena, culto de gloría en todas las iglesias catedralicias, así como en todos los templos, parroquias y capillas, privadas o públicas, que existieran en este Reino de España. Firman y rubrican esta encomienda el presente Santo Padre y Sumo Pontífice de la Iglesia Católica Apostólica Romana su Santidad Juan Pablo III y Su Majestad Don Felipe Juan Pablo Alonso de Todos los Santos de Borbón y Grecia aclamado por todos como Felipe VI Monarca de España.

Todos hemos podido leer estos pasquines que con tanto fervor nos hacen entrega los voluntarios “Belenistas” que están apostados en las puertas de los centros comerciales, iglesias, sedes de hacienda, confesionarios de GH22 “The reality re-life” de todas las plazas de España y demás organismos públicos. Es por tal motivo que todos debemos sentirnos ufanos y regocijarnos en este logro del clamor popular de una nación que, sabedora de las obras y martirio de la Santa, han conseguido de la Santa Sede esta vertiginosa aceleración del proceso de canonización, pulverizando la MNMBC (marca nacional moderna de beatificación y canonización) en más de cinco años del anterior record de diez años que ostentaba hasta ahora San Josemaría Escrivá de Balaguer, fundador de Opus Dei y subido a los altares por Juan Pablo II el seis de octubre de 2002, no libre de cierta polémica, como la enciclopedia Patiño refiere en su artículo “PP y Opus Dei, el nuevo camino de España tras el éxito electoral de 2012”.

Somos conscientes que hemos podido lograr esta hazaña nacional, que ridiculiza las tres copas de mundo de fútbol consecutivas logradas por la roja en los mundiales del 2010, 2014 y 2018, gracias al brutal empuje de la sociedad “Belenista” española unida en pro de nuestra Princesa de Pueblo, ahora ya Santa Patria, y consiguiendo pasar de forma aplastante sobre los escépticos que alardeaban de cultura y buenas maneras, cuando en el fondo no hacían más que confabularse en contra de ella y envidiarnos por ser uno, en cuerpo y alma, con nuestra amada santa y faro de luz.

Santa Belén, como todos sabemos, nació el 9 de noviembre de 1973 en el mítico barrio de San Blas, hoy bastión del “belenismo” y sede de su principal templo de adoración. Su infancia fue dichosa y su formación profundamente religiosa pero, tras tener que abandonar sus estudios,  los durísimos aconteceres que tachonaron su vida la impulsaron a labrarse un futuro brillante aunque no carente de sombras y dolor, un fututo que todos ya conocemos. Una vida de trabajo y lucha sin cuartel son la pauta y único camino de nuestra Santa a la que nunca acompañó el amor verdadero de los que se acercaron a ella, eclipsados por su luz interior y su generosidad, para aprovecharse de sus dadivoso y herido corazón. Su único aliento y apoyo real fue su amada hija Andrea, hoy agregada de ciencias futbolísticas y educación en el parlamento chino-europeo, aunque todos sabemos que a Doña Andrea, por muy bien que cumpla su función, nunca la dejará de seguir la larga sombra de su madre. Santa Belén hizo tanto en vida como en muerte, esa muerte que la convirtió en mártir y la subió a los altares. Y si bien las malas lenguas se empeñan en poner de manifiesto su enorme fortuna, cosa que no hace más resaltar el espúreo y crematístico sentido de sus críticas, no es menos cierto que esas riquezas son ridículas frente a la pasión y amor que derrochó en vida. Magnífica madre y politóloga, amén de excelente bailarina y ejemplo de belleza, Santa Belén nos enseño que la verdadera grandeza de la persona está por dentro y no hace falta que salga, y que la naturalidad y el arrojo nada tienen de menos que la educación, la cultura, la inteligencia o el sentido común.

Belén nos enseño que todos llevamos una princesa dentro, y que sólo necesitamos, para demostrarlo, un canal de televisión que saque lo mejor de nosotros mismos.
¡Salve!

QUIERO A MI BATIDORA XIX

Estilo y clase (2ª Parte)


No creo que sea yo la persona adecuada para disertar, o dar una lección, sobre estilo y clase, y espero que pienses esto mismo al leer el título de este artículo. Yo no creo que sea un tipo con estilo, más que el mío propio; algo desaliñado, irreverente, inconformista, grosero y un poco chungo. Porque cuando digo que no soy un tío con estilo, o clase, me refiero exactamente a ese estilo y esa clase de la que a ti te gusta presumir, o, peor aún y lo sabes, ese estilo y esa clase que no tienes y aspiras tener y que tanto envidias. ¿Qué jodido verdad?

Tener estilo para ti es ir a la última, crear tendencia. Ser la comidilla de los mirones de cafetería por tu corte de pelo agresivo, por lo muy “cool” de tu maquillaje, por lo bien que te sientan los “leggins” con esas botas altas y esas gafas que te tapan toda la cara... ¡y menos mal que te la tapan!. Para ti tener estilo es fumar con desgana mientras conduces sin mirar a nadie, cosa que ya te habrá costado más de un disgusto, mientras buscas algo estúpidamente en tu móvil. Tener estilo es no hablar de lo que hablan todos y todas, sólo hasta que tu quieras, aunque por más que quieras sabes que tampoco puedes hablar de otra cosa. Tener estilo es comprar en los mismos sitios que todos lo que crees como tú compran, aunque tú sabes bien que eres mucho mejor que ellos, pero qué se le va a hacer si no hay otro sitio mejor donde comprar. Tener estilo es cambiar los azulejos de la cocina cada cinco años y el sofá del salón cada tres, aunque a eso muchos lo llamemos despilfarrar y otros hacer el tonto. Tu estilo sólo los entiendes tú, pero lo sufren tus hijos y familiares, y hasta tu perro, aunque tú no te des cuenta y creas que les haces el favor de su vida existiendo. Esto, y muchas idioteces más, es para ti tener estilo.
¿Y qué es tener clase? Seguro que crees que en el fondo debe de ser lo mismo que lo primero... no me esperaba menos de ti.
Saber el significado de la palabra clase implica haber prestado atención a tu profesor de filosofía en el instituto, o buscar tranquilamente en un diccionario el dramático origen de la palabra “classis”, suena como “leggins” ¿pero mola menos verdad? La clase es la diferenciación en estratos sociales dependiendo esta únicamente de aspectos económicos, pues de nada sirve ser huérfano de ricos si tu no lo eres y no has heredado nada; entonces eres pobre. Y esta palabra no debe usarse a la ligera porque seguramente, y en contra de lo que tu piensas, serás de una clase inferior a aquella clase a la que crees que perteneces. ¿No me crees verdad? Es fácil de demostrar. Señala a uno que creas que está por encima de ti un escalón, tan sólo uno, si te crees clase baja al media, si media a la alta, y así hacia arriba, porque hacia a bajo no tiene chiste. Y pregúntale a qué clase cree que pertenece... ¡Oh! ¡Sorpresa! Para tu horror dirá que a la misma a la que tú creías que pertenecías. Bien venido al mundo real amigo y amiga mía.

Pero no te ofusques, no te estreses, hay muchísima gente que jamás leerá estas letras y nadie sabrá tu secreto. Así pues, sigue luciendo palmito, estilo y clase por la calle, los bares, el gimnasio y la escuela de tu hijo, Pero recuerda, hay otros que sí que habrán leído este artículo y sí sabrán tu secretito. No se te olvide entonces, de vez en cuando, mirar hacia los lados en el coche y agachar de vez en cuando la cabeza para ver que tienes los zapatos llenos de tierra.

14 jul 2010

QUIERO A MI BATIDORA XVIII


Estilo y clase (1ª parte)

Como seguro que no os habréis enterado aún, os voy a adelantar una noticia increíble, la selección española de fútbol ha ganado la  copa del mundo. ¿A que no teníais ni idea? Pues así son las cosas.

Es curioso el cariz raramente ético, y poco común, que está impulsando las celebraciones por el éxito de la selección española de fútbol en el campeonato de Sudáfrica. Me explico. Supongo que os habréis fijado, porque a listos no hay quien os gane, que no sólo se está celebrando el éxito y la victoria de esta, también se está celebrando el cómo se ha conseguido, esto es, cómo este equipo ha mantenido una corrección en las formas, en el juego limpio y despejado de malas intenciones, que no por ello de picardía o astucia. Se alaba y lauda la clase de una selección que, gracias a ganar, creemos que ha demostrado que la caballerosidad y el virtuosismo son los elementos fundamentales y suficientes que denotan un estilo que a todas luces “nos” hace ganadores... que bonito ¿verdad?

Y, como en todo lo positivo, los éxitos son la alegría de todos y los fracasos el error de los otros a los que vilipendiar a posteriori. ¿Qué pasa si jugamos igual pero Arjen Robben  consigue batir a Casillas en una de las dos jugadas peligrosas a puerta? ¿Habríamos salido a festejar el buen juego y la caballerosidad de nuestro equipo aún perdiendo, o estaríamos lamentando no haber sido un poco más sucios, como los holandeses, y así especular con la posibilidad de haber ganado el mundial y así no estar  increpando a quien consideremos que es el culpable de la derrota? No lo sé, porque Robben se comió un mojón, como todos vimos ufanos en casa, así que este poner no es más que una elucubración mental. Pero lo que sí es cierto, y debemos pararnos a pensar, por lo menos unos segundos entre sorbo de café y bocado a la tostada, es que nosotros no ganamos el campeonato del mundo de fútbol. Esa copa la ganó la selección española, ni tu ni yo lo hicimos (a menos que alguno de los veintitrés de Sudáfrica esté leyendo estas letras) y cualquier excusa que nos inventemos para decir “ganamos el mundial” es apuntarnos un merito inmerecido. Ni tu ni yo recibimos una patada en el pecho el Domingo por la noche, y ni tu ni yo estuvimos recibiendo collejas de cariño del rey de España. ¿O tu sí?

Pero la selección es nuestra, ¡de todos los españoles! -Me puedes decir. Pero la verdad es que es bastante menos nuestra que Zapatero, a este lo elegimos nosotros, le pese a quien le pese, y a la selección la eligió Vicente del Bosque, que fue puesto a dedo por vete a saber quién. También son nuestros los pantanos y las centrales nucleares y no salimos a la calle a festejar su existencia y el buen uso que nos dan, y están igualmente elegidas a dedo por nadie sabe qué fuerza gubernamental. Debemos alegrarnos, porqué, por supuesto, es motivo de alegría, del éxito de la selección española de fútbol y del magnífico ejemplo de rectitud y buen juego que ha dado llevando y promocionando los colores de España ante el mundo. Pero igual que ni tu ni yo marcamos ningún gol, no debemos arrogarnos injustamente la lección magistral de estilo y clase que ha dado. No lo hagamos, si lo hacemos no seremos justos, porque tu y yo somos más chungos que ellos, sobre todo porque de ellos sólo sabemos lo que hacen en el terreno de juego, pero nosotros estamos las veinticuatro horas del día expuestos al juicio ignominioso de los demás, y de nosotros  mismos, y sabemos, porque a listos no hay quien os gane, que podríamos ser mejores de lo que realmente somos. Pero, sincérate conmigo, ¿verdad que da mucha pereza hacer las cosas bien?

 To be continued.

1 jul 2010

QUIERO A MI BATIDORA XVII

Un paréntesis estival (Única entrega)

Aprovechando la llegada del verano, y que pronto muchos dejaremos de trabajar para disfrutar de nuestras merecidas, o no, vacaciones - de rigor es acordarnos de todos aquellos que mal gozan de vacaciones forzosas, ojalá se os acaben pronto y podáis tributar de nuevo - me gustaría que nos parásemos a reflexionar un poco sobre las siempre difíciles relaciones sociales estivales, seguro que ya intuís por donde van los tiros... si es que sois de un listo!!

El verano es, sin duda, una fecha siempre esperada y muchas veces mal entendida. Damos por hecho que estos días traen de suyo la alegría, la fiesta, las cervecitas, las barbacoas, las piscinas, las playas y las sombrillas, los apartamentos de la costa, las casas en el campo y las urbanizaciones abarrotadas de gorrones de piscinas ajenas. Pero también nos viene a la cabeza imágenes totalmente diferentes y que poco tienen que ver con las primeras, pensamos en descansar, en reponer las energías perdidas, en planificar el nuevo año de trabajo, en arreglar esas cositas que se estropearon con las lluvias en la casa, y también esas otras heridas que el mucho trabajar y el poco hablar han abierto en nuestro hogar. Muchas, demasiadas cosas para hacer en tan poco tiempo. Pero entre ambas visiones hay un nexo común, una constante, y esa, como no podría ser de otro modo es el “Yo”. El verano es la fecha de máxima exaltación del yo frente a las navidades que, se supone, son la máxima expresión de despego del yo y el darse a los demás sin egoísmo... ¿he dejado bien claro el “se supone” entre comas verdad?

El “Yo” y el verano son casi la misma cosa en la mente de muchos de nosotros. Yo me voy de fiesta, yo disfrutaré, yo me desharé de los niños, yo me relajaré, yo engordaré, yo me lo pasaré pipa, yo iré al concierto, yo intentaré hacer el amor todo lo que me dejen, yo saltaré de bomba en la piscina y después me mearé mientras todos creen que estoy buceando, yo haré el cafre porque me da la gana, yo, yo y yo, y si alguien se suma al carro bien, y si no me da igual porque yo me lo pienso pasar de escándalo que para eso me lo he currado todo el año, o no (este “o no” es mío, él jamás lo pensaría). Pero claro el “Yo” tal como lo entendemos tiene un campo de acción más limitado de lo que querríamos. Verás, te lo explico con peras y manzanas para que lo entiendas:

Sujeto A: Yo quiero dormir la siesta tranquilo todos los días en verano y relajarme porque durante todo el año me estoy partiendo el lomo y ahora me toca descansar.

Sujeto B (vecino del sujeto A): Yo me voy a pasar todas las siestas con los amigos en casa, con la musiquita, la “play” y mi barril de cerveza chapoteando en la piscina porque durante todo el año me estoy partiendo el lomo y ahora toca descansar.

¿Y ahora qué? El “Yo” acaba categóricamente y sin excepción donde empieza el “Yo” del otro. Y esto es algo a lo que no estamos acostumbrados porque nunca nadie nos lo ha dicho y creemos que nuestro “Yo” es infinitamente más valioso y meritorio que el “Yo” del vecino.
¿Y ahora qué? Cuantos problemas similares a estos, en todos los aspectos, no se nos vendrán encima este verano. Problemas vecinales, familiares, interculturales, generacionales, y suma y sigue porque todos tenemos muy claro que tenemos derecho a disfrutar del verano porque, además, nos lo merecemos.

Yo quiero que pase pronto el verano, lo sé, no es popular y nada puedo hacer para que esto pase. Pero no me gusta el calor y me encanta la tranquilidad que sé que pronto dejaré de tener por las noches y a la hora de la siesta, vaya por Dios. Pero he encontrado una solución allí donde el respeto, la cordialidad y el conversar no hayan sus frutos: ¡¡SI TU VECINO NO TE DEJA DORMIR, LLAMA A LA GUARDIA CIVIL!!