20 oct 2011

NOCHE DA ROSA

Desde el pasado Martes 18 octubre y hasta que me echen, o yo me vaya, estaré todos los Martes de una a tres de la madrugada hablando de filosofía y de lo que se tercie, en "Noche Da Rosa" en Canal Sur Radio. Programa magistralmente presentado por Pepe Da-Rosa y en el que tendré el gusto de compartir mesa todos los martes con otro amigo de toda la vida, Maese José Carlos Carmona.



Si no pudiste escucharlo, o simplemente eres de los que tiene el buen gusto de acostarte a una hora prudente, pinchando en la foto podrás oirlo cuando gustes. 
En esta ocasión, y aprovechando que era mi presentación en el programa, estuve hablando de mi última experiencia mexicana (ver entrada anterior) y apuntando algunos temas que desarrollaremos en el futuro.

CÓMO VIVIR LA ÉTICA


Pocas veces he visto tan claramente una fusión más perfecta de ilusión, cariño, inteligencia y buen trabajo como la que he podido ver, sentir y disfrutar durante el pasado mes de septiembre en México.



Fui a México invitado por la Fundación Ética Mundial de México a participar como ponente invitado en el desarrollo del proyecto del seminario “Cómo vivir la Ética”.  El seminario, en esencia, era la presentación de un video de sesenta minutos sobre los principios de la ética de la responsabilidad basados en el desarrollo natural del cosmos y, por ende, del animal humano, hasta culminar en un análisis de la situación actual de la sociedad, para concluir con una exposición de ideas por parte de cada ponente y posterior debate con los alumnos. Huelga decir que cualquier iniciativa de este tipo que pretenda presentarse e impartirse a alumnos de cualquiera sea el grado o disciplina que cursen debe partir del más riguroso celo académico, y en este particular los avales eran más que satisfactorios. El Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) y la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEM) son, a mi entender, dos instituciones harto respetables y respaldo suficiente para trabajar con un producto que ofrezca todas las garantías.



Así pues mi periplo comenzó por visitar todas las preparatorias de la UAEM e impartir los seminarios para tantos alumnos como fuera posible… ¿Pero es posible que sean tantos? Durante días estuvimos a dos manos faenando sin poder creer que aquella ingente cantidad de alumnos no se estuvieran reproduciendo por generación espontanea. 



Los planteles se sucedían uno tras otro y para aquellos días en los que parecía que podríamos descansar otras instituciones académicas solicitaban de nuestros servicios. El Escuela Técnica Superior  de Cualtitlán Izcalli fue otra de las universidades que visitamos e impartimos el seminario a todos los alumnos de primer semestre de todas las licenciaturas ofertadas divididos en varias sesiones durante dos días. 



Y, como en las buenas películas, cuando ya nos prometíamos ufanos el final prometido, el Tecnológico de Monterrey (primera universidad privada de México), el Instituto Nacional de las Bellas Artes (INBA) y la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior nos instan a desarrollar un plan de desarrollo de los seminarios a nivel nacional para incluirlo dentro de la formación de todos los alumnos del país. Se puede soñar más alto, pero muy raras veces se consigue lograrlo, y mucho menos en tan corto plazo de tiempo. 



México necesita una inyección de voluntad y trabajo duro para reponer el tan deteriorado tejido social. Todos sabemos que precisamente estos no son buenos tiempos allí para la lírica, y mucho menos para la ética, y es por ello que todas las instituciones se están volcando y apostando en un proyecto como este. No sé cuando vuelva, seguramente muy pronto, pero sea cuando sea será cargado de ilusión por volver a encontrarme con todos los nuevos amigos que allí dejé.



Realmente algo así, una carga de trabajo tan grande y tan bien soportada, sólo se consigue con el trabajo y la cooperación animada y sincera de mucha gente. Si tuviera que empezar dando gracias quizá no terminaría hasta dentro de muchas líneas, pero al menos permítanme dar algunos nombres sin los cuales esto habría sido un imposible: Laura, Angélica, Moisés, Claudia, Adolfo, Pame, Toño y sobre todo Gerardo Martínez Cristerna, culpable último de toda esta locura y su esposa María (La güera) Jacques.



A todos muchas, muchas, muchas gracias de todo corazón.

8 sept 2011

SAMMY BACA: El lujo al alcance de todos


Que México está viviendo unas circunstancias muy particulares es innegable y no hace falta entrar mucho en el tema para evidenciarlo. Pero como hasta en el desierto florece la vida, también en situaciones aparentemente adversas los emprendedores encuentran la forma de desarrollarse y encontrar un espacio para presentar y rentabilizar sus habilidades. 

Desde tiempos ancestrales la fabricación de calzado ha sido siempre un oficio indispensable para el ser humano. Se tiene constancia de la fabricación y el uso del mismo desde el paleolítico y culturas como la mesopotámica, la egipcia, la griega o la romana nos han dejado testimonios fehacientes  de lo pródigo, rico y abultado de su creación.

En la edad media surgen los primeros gremios de zapateros en Europa que ocuparían desde entonces un lugar preponderante en la industria artesanal de todas las ciudades. 
El calzado, que empezó siendo simplemente una piel atada a los pies y que como único fin tenía el protegernos del frío y las inclemencias del terreno pasó en poco tiempo, de este uso primario, a definir a su dueño como esclavo, artesano de algún tipo, soldado, religioso o rico. Así los gremios de zapateros europeos desarrollaron todo un abanico de posibilidades de calzado, del cual ahora somos herederos, relegando la fabricación de los calzados más modestos a artesanos menores que no se dedicaban exclusivamente a la fabricación de zapatos, como los esparteros o tejedores de canastos.

La fabricación de calzado y el sistema gremial europeo también cruzó el océano en 1492. 
Con la llegada de los españoles a tierras americanas también llegó la influencia de los modelos españoles de calzado. Las botas de monta, las botas  y zapatos de la infantería e incluso las modestas alpargatas de esparto encontraron acomodo en el nuevo continente, dando pie, como no podía ser de otro modo, a su propia evolución. Es por eso que botas tan conocidas y de tanta raigambre en el norte de México, y  el sur de Estados Unidos, como las botas texanas o vaqueras, no son más que el fruto de una evolución de 500 años de las primitivas botas que usaron los conquistadores españoles.



¿Y cómo evolucionaron los gremios? Pues curiosamente el modelo de producción no ha ido de la mano ni al mismo ritmo que la evolución de los diferentes modelos de botas.

La revolución industrial europea de mediados del XVIII no fue un motor lo suficientemente potente para arrastrar consigo a la industrial artesanal del calzado y, aunque los intentos no fueron pocos, separar la fabricación del zapato del zapatero no fue tarea fácil. La laboriosidad de la cochumbre de un zapato no es similar a la de la confección de un paño de tela  y pasarían muchos años más, casi ya cercanos al siglo XX, hasta que se pudiera hablar de una industria real del zapato manufacturado. En España, más concretamente en el levante peninsular (Valencia y Alicante fundamentalmente) la industria del calzado cobró especial auge. Tal fue el impacto de esta industria que durante los años 80, del pasado siglo XX, sólo esta región consiguió situar a España como séptimo productor de calzado del mundo y tan sólo Italia conseguiría superar en número de piezas a la producción española. Pero no todo era industrialización. Los zapatos más finos, las piezas más delicadas y, por ende más valiosas, debían pasar por las expertas manos de los artesanos levantinos que remataban los zapatos en sus casas y talleres para luego regresarlos a las fábricas que los comercializaba. Esto, lamentablemente, se ha perdido con el  bramar aplastante de los últimos años de mega-industrialización de los países asiáticos fundamentalmente, que poco o ningún espacio han dejado a los artesanos del calzado. 

En Europa unos zapatos hechos a mano siguen siendo un artículo de lujo y exclusividad, y si además son a medida el placer queda limitado a unos cuentos bolsillos muy escogidos. Destacan en estos terrenos pequeños talleres ubicados en las grandes capitales (Londres, Paris, Madrid, Roma…) que surten de estos objetos de culto a reyes, banqueros o estrellas de los deportes y las pantallas de cine y el papel couché. Nuevamente, como en su origen, el zapato vuelve a marcar la diferencia entre unos y otros.

Pero empezábamos hablando de México. La industria del zapato de calidad Mexicana ha quedado, por lo menos hasta ahora, muy centralizada en el estado de Guanajuato. Este estado es nacionalmente conocido por sus cueros de alta calidad y sus buenos artesanos, pero geográficamente (Guanajuato está ubicado en el centro de México)  se encuentra muy alejado de las tierras que han dado pie a la mayor cantidad de modelos propios y conocidos. 

El norte de México ha sido históricamente el lugar donde se desarrollaron lo que hoy conocemos como las típicas botas vaqueras y texanas. La legitimidad del origen de este calzado les corresponde a los artesanos de Sonora, Coahuila y más especialmente a los del estado de  Chihuahua, el mayor de los estados norteños de México que hace frontera con los estados americanos de Texas y Nuevo México.  La influencia española, la poderosísima industria ganadera, las reminiscencias indígenas y su artesanía, el contacto constante con los estados americanos del norte, todo esto y más,  en una amalgama de siglos ha propiciado el florecimiento de tan amplio espectro de modelos, formas, pieles y usos de botas y zapatos.

Pero si algo caracteriza a esta "industria enterrada" es su potente sentido gremial. Muchas son las empresas, norteamericanas fundamentalmente, que contratan a estos artesanos para que fabriquen el calzado que después ellos venderán con su nombre como artículos de lujo exótico. Pero parece que esto puede y va a cambiar.

 
Bajo el nombre de una de las familias de artesanos del calzado más antigua y de mayor raigambre del estado de Chihuahua, la familia BACA, saldrá próximamente al mercado por internet la marca SAMMY BACA. Esta nueva tienda puede marcar un antes y un después en la comercialización de calzado mexicano. ¿Por qué? Pues SAMMY BACA ofrecerá a sus clientes calzado fabricado a mano y a medida en una altísima gama de pieles y modelos, totalmente customizables, a precios tan competitivos como cualquier bota manufacturada de similares materiales. Esto es, lujo a precios asequibles. Algo que hasta donde podemos observar, aún no se ofrece en la red, y mucho menos en los talleres de los zapateros de alto estanding. El secreto parece ser tan sencillo que deja en mal a cualquier negocio que pretenda lucrarse bajo el paraguas del lujo. En SAMMY BACA no habrá intermediarios entre el cliente y el artesano e irá directamente de la mano de los artesanos a las del cliente, sólo mediando para esto la empresa de transporte que se contrate.



Las nuevas tecnologías están para nuevas visiones comerciales, y quizá así la industria del calzado mexicano pueda reivindicar el espacio y el status que legítimamente le pertenecen.

11 jul 2011

QUIERO A MI BATIDORA

Tengo, tengo tengo, tú no tienes nada…


 
La vida podría ser maravillosa si no nos empeñáramos tanto en joder a los demás. ¡Y no me digas que empezar así un artículo no tiene un par de narices!
Pero es verdad, o por lo menos, es la verdad que nos ha tocado vivir en esta parte del planeta tierra y, seamos un poco chovinistas, en esta sacra y mariana tierra andaluza cuna de los mayores genios y también de los más despreciables truhanes que se recuerdan.
Porque es cierto que nos gusta darnos golpes de pecho recordando los laureles de los ingenios béticos (véase el uso maniqueo del vocablo latino pues a la sazón me importa tres pitos el arte del balompié), pero sólo eso, golpes de pecho. Pues no he visto yo aún a nadie de estos enarboladores de banderas verdes y blancas remangarse los puños de la camisa para meterle mano con fruición e hincando codos a los textos de Maimónides, Averroes, Séneca o Góngora (gran retorcedor de verbos y barricas de tinto) y reivindicar sus obras con tanto ahínco como lo hacen para decir eso de: “Ehto éh lo mehón der mundo”. Mientras se toman un “Gin tonic” en una de esas terracitas de verano estilo ibicenco que ahora gustan de llamar “Chill out”.
Nos encanta a los andaluces creernos poseedores del secreto de la buena vida. Y Nos gusta terminar las frases de los afortunados forasteros que bajan de Despeñaperros con el colofón “Pues anda que aquí!” y pasar así con, con nuestra propia bula papal, a repetir los tópicos del calor magmático veraniego, de lo buena gente que somos, de lo rápido e ingeniosos que podemos hilar una ocurrencia con otra, de ese frío diferente de invierno que es peor que el de Siberia durante la última glaciación, de la importancia capital de Andalucía para la historia del universo, del arte de nuestras calles y plazas, de esa Semana Santa que quita el sentío, de ese Rocío que te pone los pelos como escarpias, de la feria de nuestro pueblo imitada por el resto de todos los pueblos de Andalucía (aunque en el fondo sabemos que seguramente otra fue la primera) y, por encima de todo, del arte que tenemos y de lo gracioso que somos… ¡Qué gracioso es y qué arte tiene ese hijoputa!
Pero con arte y gracia no se levantaron sus imperios los Tartesos, los Fenicios, los Griegos, los Romanos, los Barbaros del norte, los Musulmanes, ni nadie que pisara esta tierra antes que nosotros y que, con todo derecho, tienen el mérito de la mayoría de las cosas con las que gratis fanfarroneamos.
Pero hoy preferimos aparentar, que sale más barato. Es más fácil parecer que se es, a serlo. Es más cómodo y luce más avasallar con algo que nos ha sido dado que ampliarlo, mejorarlo y sacarle partido real ha nuestro legado cultural. Pero no te confundas que no hablo de catedrales ni de piedras viejas, hablo de humildad, de solidaridad, de respeto, de trabajo y dedicación, hablo de sensibilidad real hacia el arte y todas sus representaciones. ¿Cuánto hace que no abres un libro de poesía? ¿Cuánto que no te paras, sin hacer nada más, ante un cuadro, una escultura, o tu pareja, o tu madre, o tus abuelos, para ver lo perfectos que son sin necesidad de adornarlos? ¿Cuánto hace que no hablas con un amigo sentado en un banco? ¿Has agradecido alguna vez a alguien ajeno a ti lo bien que hace su trabajo? ¿Cuánto hace que no sonríes a un extraño?
Y ahora no mires para otro lado, no me digas que no entiendes de lo que te estoy hablando… 

NOTA: Hablando con Alfonso y Alberto, durante las últimas jornadas Morfología del Humor a las que los invité, me contaron que jamás tuvieron que forzar la parodia de estos dos compadres sevillanos y que simplemente se limitaron a imitar a tantos y tantos conocidos que tenían de ese pelaje. ¿Verdad que viendo este fantástico video se nos viene muchos conocidos a la cabeza? ¿Qué pena, no?