15 abr. 2010

QUIERO A MI BATIDORA XIII


Sigamos repartiendo ( 3ª parte)

Que chungo es en ocasiones ser políticamente incorrecto, pero qué gustito más grande da el decir lo que uno piensa.

¡Al turrón! El ser humano está dotado de toda una serie de fantásticas herramientas para hacer a un lado lo que no le gusta, aquello con lo que se siente incómodo, o lo que no le agrada que le recuerden. Así hemos conseguido tener la habilidad del lince para escabullirnos del peligro de tener que reconocer que no somos tan maravillosos como nos creemos y de que nuestra mierda huele igual, o en muchos casos peor, que la de los demás. Pero tú no haces esas cosas, tu eres muy digna y ni cagas, ni meas, ni te tiras peos... ya. Sigamos.

Esta maravillosa cualidad de apartar las cosas nos lleva, como no puede ser de otra forma, a comportarnos muchas veces en contra de toda lógica y a hacer el ridículo, en el mejor de los casos ante nosotros mismos, o, la mayoría de las veces, ante los demás. Así llegamos a escuchar majaderías como por ejemplo: Yo podría haber trabajado en lo que me diera la gana, pero estoy de limpiadora porque es lo que realmente me gusta. A mi es que me pesan mucho los huesos y retengo mucho líquido por eso las dietas no me funcionan ninguna... A mi el médico me ha dicho que no me puedo poner a hacer deporte porque yo soy de estar tranquilita por la tensión... Yo no creo en las pulseritas estas pero por si acaso yo me la pongo porque daño no me hará ... Claro, y qué más? El autoengaño es una herramienta poderosísima para aquellos que no quieren afrontar la realidad, pero cuando realmente nos comportamos como cretinos es cuando intentamos justificar a nuestros propios hijos, cuando en realidad, piénsalo bien, nunca tenemos el porqué hacerlo realmente, sigamos con los ejemplos: Le he pedido al profesor de mi hijo que le haga repetir curso para que así se le queden las cosas mejor.. Mi hijo es el más inteligente de la clase, lo que pasa es que se aburre  y por eso se tiene que entretener con otras cosas...En verdad para qué va a seguir estudiando si está todo lleno de universitarios en paro... Está claro que mi Jeny vale mucho, lo que pasa es que aún no ha encontrado quién se la merezca(Jeny tiene veinte años, pesa ciento veinte kilos y tiene dos hijos de padres diferentes, alguno dicen que no sabe ni escribir su nombre... yo dudo que sepa que tiene nombre)... a que le pones caras a todas estas frases. Pues quien es capaz de soltar estas perlas, no te engañes, es un perfecto imbécil, lo que pasa es que aún no se lo ha dicho nadie y los espejos de su casa están deformados por sus propios ojos. No seas malo, no te rías, que esto es muy duro. Acuérdate que vivimos rodeados de toda esta caterva y debemos, no sólo velar por nosotros mismos, si no también por ellos, para que este sistema siga funcionando y estemos todos amparados por el falso sistema de derechos y servicios en que creemos que vivimos.

Nos quejamos, y se quejan también ellos, de males comunes. Porque para criticar todo el mundo es bueno, yo el primero. Y para meterse con los demás nada mejor que dar rienda suelta a alguien que tenga mucho de lo que avergonzarse, ¿esto es curioso verdad? Fíjate un poco y verás que es cierto. Pero los hijos son el talón de Aquiles de nuestra sociedad, y su futuro. Y tampoco se libran de la imbecilidad de sus padres y de los envites de la imbecilidad de los padres de los otros. Como una enorme y pervertida maquinaria estamos manufacturando niños y niñas imbéciles, que de tener otros padres y criarse en otro ambiente más sano, más higiénico en todos los aspectos, y más autocrítico, seguro se convertirían en maravillosos seres humanos.

Pero con todos sus defectos vivimos en este modelo de sociedad, y no hay otra forma de evolucionar que crecer. Así que haz un esfuerzo y repite conmigo en voz alta: Yo también cago, también meo y me peo, y mi mierda huele tanto como la de los demás. ¿Ves qué fácil ha sido?

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