26 oct. 2011

QUIERO A MI BATIDORA 2.0


No corro, no grito, no empujo… yo soy bueno


 
La ética siempre ha sido una María, y además de las gordas. Cuando era niño mi colegio propuso a los padres de los alumnos que eligieran si su hijo daría clase de ética o de religión. En la teoría y sobre el papel era un gran paso adelante. Aquellos padres que quisieran que sus criaturas se educaran en la fe de sus mayores lo tenían fácil, el niño va a clase de religión y punto. Y aquellos que preferían la opción laica pues nada, mandaban al niño a que perdiera una hora o dos a la semana viendo como el profesor de inglés, educación física, matemáticas o Ciencias Naturales se peleaba con unos  manuales infumables donde decían que la ética no era igual que la moral y que además era una rama vital de la filosofía y la política… y qué más?
El más listo y responsable de los maestros de antaño, aquel que recordaba algo de lo que estudió en filosofía en su época de bachiller  intentaba organizar algunos pequeños debates sobre temas de actualidad. Pero los que no, que eran la mayoría, no nos engañemos, nos decían aquello de ¡Hora libre! Y todos a rascarnos la panza y a cambiar nuestros cromos de Buyo, Butragueño, Rincón o Gordillo… o Zubi que siempre lo teníamos repe!!
Y así el tema de la ética se eternizaba hasta llegar al instituto que, por supuesto, también te deba la opción de elegir entre el dictado de Dios (en la teoría eran dioses ya que era el estudio de las religiones, pero en la práctica el bueno y el que se enseñaba era el de aquí, el padre de Jesús, ya que el profesor era impuesto por la sede episcopal, o como rayos se llame, y como es de presumir rendía pleitesía a quien le había conseguido el puestecito para ganarse las papas) o el camino de la ética, ya, esta vez y por fin, de la mano de un profesor de filosofía. Pero la herencia de la primaria es muy dura y al igual que en la EGB, la ética en bachiller seguía siendo una María, y de las gordas, porque para qué esforzarme en clase explicando lo que decía Aristóteles en la Ética a Nicómaco si todos sabían que ética la aprobaba hasta el más imbécil.
Hoy creo que aún se da, y hasta el veinte de noviembre por lo menos, Educación para la ciudadanía en las aulas de los colegios. Estoy seguro que en su génesis no será una mala asignatura. Seguramente si se impartiera de forma concienzuda sería de gran ayuda para desaborregar a nuestros niños, y estos, a su vez con un poco de suerte, conseguir que los padres no seamos tan tontos como listos nos creemos. Pero las cosas parecen que suceden por una especie de inercia decadente donde lo que podría ser bueno se prejuzga por malo, y la ignorancia y la falta de rigor e interés lo cataloga de peor aún, y bueno tan sólo para desaparecer. Y así, con esta terrible indolencia de la razón qué esperamos que puedan conseguir nuestros hijos.
Niño no corras, niño no empujes, niño no grites. Niño tu se bueno. Porque “a los niños hay que educarlos en valores” repetimos todos como papagayos, sin tener ni puta idea nadie de lo que eso significa. Mezclando valores con principios, con falsas y espurias concepciones de qué cosa sea la moral y la ética, porque ambas deben ser la misma cosa pero con distinto nombre… ¡claro! Como la gimnasia y la magnesia… ¿igualito verdad?
Decía un buen amigo que no hay nada más imprudente que la ignorancia. Quizá tendríamos que añadir a esta sentencia terrible que no hay nada más suicida que la ignorancia orgullosa de sí misma. Y ahí es donde nos estamos situando peligrosamente. Claro que, si esto es cierto, tristemente nadie se dará por aludido en estas palabras, todos buscarán la mirada lerda de su vecino, del otro que sí sabemos que no sabe nada. ¿Y nosotros? ¿Y nuestros hijos? ¿Qué culpa tiene ellos de tener unos padres tan necios que los han condenado ya a una vida opaca y sin aspiraciones?
Pero mejor dejar este discurso aquí, por ahora, ya que sin darnos cuenta estamos hablando de ética otra vez, y como dijimos, la ética siempre ha sido una María, y además de las gordas.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Vico, como siempre, que razon tienes, hijo. Mi lema es: que un hijo no pertenece a nadie y es responsabilidad de todos. Un saludo....como tengo la suerte de tener una hija que estudio filosofia(Mayka) se encarga de ponerme las pilas. Besos...sigue asi..de todos modos...la gente que sabe...no?